Skip to main content

Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

See other formats


COMENTARIO DE LA LECCIÓN 
I Trimestre de 2008 
"El discipulado" 

Lección 9 

(23 de Febrero al 1 s de Marzo de 2008) 

Siguiendo al Maestro: 
El discipulado en acción 



Versículos propuestos para el estudio de esta semana: Mateo 8:14, 15; 10:34-37; 
28:18-20; Lucas 5:17-26. 



1. Servicio y discipulado 

Estamos nuevamente frente a unos sinópticos: Mateo 8:14-17; Marcos 1:29-34 y Lu- 
cas 4:38-41. Veamos qué nos dicen los textos completos. 

1.1. Los sinópticos del episodio del saneamiento de la suegra de Pedro 

"Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste que yacía en cama con fiebre. 
Le tocó la mano, y la fiebre la dejó : y ella se levantó y le servía. Y al atardecer, le traje- 
ron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con su palabra, y sanó a todos los 
que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profe- 
ta Isaías cuando dijo: EL MISMO TOMO NUESTRAS FLAQUEZAS Y LLEVO NUES- 
TRAS ENFERMEDADES" Mateo 8:14-17 (LBLA; destacado nuestro) 

"Inmediatamente después de haber salido de la sinagoga, fueron a casa de Simón y 
Andrés, con Jacobo y Juan. Y la suegra de Simón yacía enferma con fiebre; y enseguida 
le hablaron* de ella. Jesús se le acercó, y tomándola de la mano la levantó, y la fie- 
bre la dejó; y ella les servía. A la caída de la tarde, después de la puesta del sol, le tra- 
jeron todos los que estaban enfermos y los endemoniados. Y toda la ciudad se había 
amontonado a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enferme- 
dades, y expulsó muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque ellos 
sabían quién era El" Marcos 1:29-34 (LBLA; destacado nuestro) 

"Y levantándose, salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. Y la suegra de Simón 
se hallaba sufriendo con una fiebre muy alta, y le rogaron por ella . E inclinándose 
sobre ella, reprendió la fiebre, y la fiebre la dejó; y al instante ella se levantó y les 
servía . Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades se los 
llevaban a El; y poniendo El las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. También 
de muchos salían demonios, gritando y diciendo: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Pero, repren- 
diéndolos, no les permitía hablar, porque sabían que El era el Cristo " Lucas 4:3841 
(LBLA; destacado nuestro) 



1.2. Síntesis y resumen de lo ocurrido 

Levantándose, Jesús sale de la sinagoga (Lucas), e inmediatamente junto con Jacobo 
y Juan, entra a la casa de Simón y Andrés (Marcos). La suegra de Pedro (Simón) yac- 
ía en cama (Mateo) sufriendo una fiebre muy alta (Lucas). Enseguida los discípulos 
hablaron (Marcos) y rogaban por ella (Lucas). Jesús se acerca a ella (Mateo) e in- 
clinándose (Lucas), le toca la mano (Mateo) y la levanta (Marcos), reprendiendo a la 
fiebre (Lucas) y consiguiendo que ésta la deje (Mateo). Ella, al instante, (Lucas) se 
levantó y le servía. Al atardecer, después de la puesta del sol (Marcos) todos los que 
tenían enfermos de diversas enfermedades se los llevaban a El (Lucas), incluso mu- 
chos endemoniados (Mateo). El resultado fue que toda la ciudad se había amontonado 
a la puerta (Marcos). Jesús poniendo la mano sobre cada uno de ellos, los sanaba 
(Lucas), incluso expulsa a muchos demonios (Marcos). Éstos demonios salían y de- 
cían a gritos que Él era el Hijo de Dios (Lucas), pero Jesús no les permitía hablar (Lu- 
cas) porque sabían quien era (Marcos), es decir, sabían que era el Cristo (Lucas). To- 
dos estos saneamientos ocurrieron para que se cumpliera lo que dijo el profeta Isa- 
ías (Mateo) en Isaías 5:4 "Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con 
nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afli- 
gido". 

1.3. Análisis de los acontecimientos bíblicos 

Nuevamente, cuando recurrimos a los sinópicos en su conjunto, y enlazamos sus des- 
cripciones conseguimos un texto y contexto más adecuado y completo para el análisis. 

En dicho contexto, el servicio de la suegra de Pedro hacia Jesús es anecdótico 
(así como el ruego de los discípulos por ella) dado que los acontecimientos descriptos 
nos está hablando principalmente del cumplimiento de una profecía relacionada 
íntimamente con el propio ministerio de Cristo como nuestro salvador. 

Si bien es posible desprender una gran enseñanza de la actitud de los discípulos al ro- 
garle a Jesús por la suegra de Pedro, y de la actitud de ésta una vez sanada, el foco 
principal y razón de ser del texto está, en este caso, en la obra de Jesús, que habiendo 
sido profetizada por Isaías, se estaba cumpliendo en "vivo y en directo". Jesús está en 
esos momentos llevando sobre sí las enfermedades de quienes acuden a Él, y 
por ello eran sanados. ¡Qué mensaje más claro y directo! No es el servicio lo que 
consigue la sanación. No es la actitud de la suegra de Pedro (posterior a la sanación) 
la que consigue la sanación. No es el "reclamo" de sus discípulos. Es la voluntad y 
obra de Jesús. Éste es el mensaje bíblico del contexto que estamos estudiando. 

1.4 ¿Y que hay del servicio? 

Evidentemente la actitud de los discípulos al rogarle a Jesús por la suegra de Pe- 
dro (que por tener una fiebre muy alta corría riesgo de muerte), y la actitud de "agra- 
decimiento" de ésta sirviendo a Jesús inmediatamente después de ser sanada, son 
dos ejemplos del servicio cristiano útiles para nuestra reflexión personal. 

Sin embargo, es muy fácil confundir el concepto de "servicio" (humano-acción) con el 
de "servició' (cristiano-actitud). Jesús no nos pide un servicio por el servicio en sí 
mismo (la acción), sino un servicio para salvación (actitud). Los discípulos servían a 



Jesús para la salvación de la suegra de Pedro, y ésta para la salvación de los 
que vendrían detrás de ella. 

Por ejemplo, Jesús no reclamó de María un servicio en sí mismo (cosa que sí hacía 
Marta, y por ello fue reprendida. Ver epígrafe 4, " Turbada por muchas cosas "). Sin 
verdadera actitud es imposible que haya verdadero servicio. 

El Diccionario de la Real Academia Española dice que "Servil" es. 

1. intr. Estar al servicio de alguien. U. t. c. tr. 

2. intr. Estar sujeto a alguien por cualquier motivo haciendo lo que él quiere o dispone . 

Para "servir como discípulos" debemos primero estar "sujetos como tales". Estando su- 
jetos a Jesús, es como podremos saber o conocer qué debemos hacer en función de 
la voluntad de a quien servimos. Servir a otro sin la previa sujeción a Cristo pierde 
el verdadero sentido del cristianismo, y de la propia naturaleza del "verdadero 
servicio" . 

La suegra de Pedro, así como muchos enfermos sanados por Jesús, ha demostrado 
con su actitud un "servicio" posterior a su "sujeción" a Él. La sujeción comienza 
con la fe que el ser humano manifiesta ante la presencia de Jesús como sanador y 
salvador. 

1.5. Un análisis colateral, pero relevante en relación al servicio cristiano 

Fijaos cómo incluso los demonios reconocían en ese momento que Jesús era el 
Cristo (es decir, no sólo el Hijo de Dios, sino el Cristo, el salvador de la humanidad). 
Una vez más vemos cómo los milagros no son un "capricho" divino , son una demostra- 
ción de la voluntad y obra de Jesús para reconocerle como el Cristo (tema central de la 
profecía de Isaías). Sin embargo, Jesús no les deja hablar a los endemoniados. 
¿Por qué? ¿No era el testimonio un ingrediente al servicio de su obra? 

Hemos adelantado una respuesta en nuestro comentario de la lección de la semana 
pasada, en el epígrafe 5 (el último), titulado "Llevar la cruz" . 

Por otra parte, la VRV95, nos dice lo siguiente: 

"Jesús no dejaba hablara los demonios y, según 1.43-44, también prohibió al leproso 
hablar del milagro que le había hecho. En los evangelios sinópticos, y especialmente en 
Me, se hace notar con frecuencia que Jesús prohibía que se refirieran abiertamente a 
él como Hijo de Dios, o como el Cristo o Mesías (cf, por ejemplo, Marcos 1.44; 3.11- 
12; 5.43; 7.36; 8.30; 9.9). Jesús enseñó en privado a sus discípulos que él tendría que 
padecer, sufrir la muerte y resucitar (Me 8.31; 9.31; 10.32-34). Les presentó así un con- 
cepto de su misión que difería de la idea popular judía de un Mesías conquistador y 
libertador en el sentido político común. Solo cuando respondió al Sumo sacerdote, 
poco antes de ser crucificado, Jesús se declaró públicamente como el Cristo (Marcos 
14.61-62)". Marcos 1:34 (VRV95, nota C; destacado nuestro) 

Jesús estaba "sujeto" a su Padre. Por ello sabía perfectamente qué, cómo y cuándo 
hacer las cosas. Servía a la humanidad bajo una "sujeción". Si no hubiera sido así, 



su servicio habría sido estéril. Es por esta razón que consiguió comprender que al 
"testimonio" de que era el Cristo antes de tiempo sería más un tropiezo que un adelan- 
to en la obra. 



2. Jesús y el paralítico 

Este acontecimiento también dispone de sinópticos (Lucas 5:17-26; Mateo 9:1-8 y 
Marcos 2:1-12) 

Para no extendernos demasiado en este análisis, acortaremos un poco el proceso in- 
terpretativo dado que se asemeja mucho al análisis del epígrafe uno de este artículo. 

Básicamente, la interpretación de este acontecimiento es la misma que en el caso an- 
terior. No estamos frente a la acción de los discípulos, sino más bien frente a la 
acción de Jesús (siempre en relación al mensaje netamente bíblico). Es verdad que 
quienes transportaban al paralítico hicieron un esfuerzo aparentemente considerable 
para llevarlo hasta Jesús, y que Jesús vio fe en ellos. Pero relacionar el aparente "es- 
fuerzo físico" que tuvieron que realizar (Lucas 5:18-19) con la fe que Jesús vio en ellos 
(Versículo 20) resulta un tanto arbitrario. Como el foco no está en los discípulos, inten- 
tar sacar conclusiones es un tanto forzoso (mejor sería analizar los Hechos de los 
Apóstoles, u otros acontecimientos propio de acciones de los discípulos donde ellos 
sean el centro del mensaje bíblico). 

Lo cierto es que nuevamente estamos frente a un milagro con un propósito. En es- 
te caso, el propósito lo explica el propio Jesús: 

"Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para per- 
donar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu ca- 
sa. Y al instante se levantó delante de ellos, tomó la camilla en que había estado acosta- 
do, y se fue a su casa glorificando a Dios" Lucas 5:24-25 (LBLA; destacado nuestro) 

Jesús estaba realizando un nuevo milagro frente a los fariseos y doctores de la ley 
(Lucas 5:17) que cuestionaban la autoridad y capacidad de Jesús para PERDO- 
NAR PECADOS (Lucas 5:21). Por ello el milagro tenía un claro propósito, no sólo para 
el paralítico sanado, sino también (y principalmente) para los fariseos y doctores en la 
ley que cuestionaban su autoridad. 

Como ya hemos explicado en otro comentario, Jesús ponía en aprietos a los fariseos y 
judíos doctores de la ley haciendo "buenas obras", dado que según sus propios princi- 
pios interpretativos, nadie que no venga de Dios, podía hacer "buenas obras". De 

esta manera, Jesús coloca a sus "rivales" en una tesitura sin respuesta (Ver el epígrafe 
4 del siguiente comentario) . 

2.1. ¿Qué hay de los discípulos en acción en este episodio? 

La verdad es que no creemos que sea prudente sacar conclusiones de extractos se- 
cundarios de un episodio que tiene un mensaje principal muy claro y no relacionado di- 
rectamente con el tema que se pretende aprender. 



Es verdad que nuestra misión como discípulos de Cristo es llevarlos a los pies de 
Jesús. También es verdad que "glorificar a Dios" por sus intervenciones en nues- 
tras vidas, son un gran testimonio para vida eterna. Pero todo esto puede com- 
prenderse mucho mejor con otros pasajes, o episodios bíblicos donde el centro del 
mensaje sea precisamente ese. 

Frente a la verdad de llevar a las personas a los pies de Jesús, o al valor de dar testi- 
monio, ambas acciones de discípulos de Cristo, deberíamos preguntarnos ¿qué signi- 
fica llevar a las personas a los pies de Jesús? ¿Cómo se debe hacer? ¿Es válido cual- 
quier medio? ¿Cuáles son las acciones legítimas de los discípulos de Cristo? ¿Qué 
acciones no lo son?, etc. Ninguna de estas preguntas relevantes pueden contes- 
tarse con el episodio escogido porque el centro del mensaje está en otro sitio. 
En este caso en las acciones de los incrédulos (fariseos y escribas) y en las de 
Jesús como respuesta didáctica y reveladora. 



3. Espada, fuego y división en relación al discipulado y el valor de la Vi- 
da eterna 

Los pasajes que hacen referencia a que Jesús no ha venido a traer paz, sino divi- 
sión, son especialmente interesantes dado que están íntimamente relacionados (a di- 
ferencia de los anteriores pasajes analizados) con el discipulado. 

Veamos qué dicen los textos concretamente, y luego analicémoslos: 

3.1. Pasajes bíblicos 

"No penséis que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada. Porque 
vine a PONER AL HOMBRE CONTRA SU PADRE, A LA HIJA CONTRA SU MADRE, Y 
A LA NUERA CONTRA SU SUEGRA; y LOS ENEMIGOS DEL HOMBRE serán LOS DE 
SU MISMA CASA. El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de 

míj y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mi'. Mateo 10:34-37 
(LBLA; destacado nuestro) 

"Yo he venido para echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera en- 
cendido! Pero de un bautismo tengo que ser bautizado, y ¡cómo me angustio hasta que 
se cumpla! ¿Pensáis que vine a dar paz en la tierra? No, os digo, sino más bien di- 
visión. Estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra 
la hija y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra . 
Porque desde ahora en adelante, cinco en una casa estarán divididos; tres contra dos y 
dos contra tres. ". Lucas 12:49-53 (LBLA; destacado nuestro) 

"Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus her- 
manos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no 
carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo". Lucas 14:26-27 (LBLA; 
destacado nuestro) 

3.2. ¿Cuál es el común denominador de estos pasajes? 



La respuesta la encontramos en Miqueas 7:6 

"Porque el hijo trata con desdén al padre, la hija se levanta contra la madre, y la nuera 
contra su suegra; los enemigos del hombre son los de su propia casa" Miqueas 7:6 
(LBLA; destacado nuestro) 

El comentario que hace la VRV 95 sobre este pasaje es el siguiente: 

"La crisis moral, que se había difundido por todos los sectores de la sociedad, afectaba 
también las relaciones familiares. En la sociedad israelita se tenía en alta estima la es- 
tabilidad familiar y el respeto de los hijos por los padres (Éxodo 20.12; 21.15,17; Levítico 
20.9; Deuteronomio 21. 18-21; Proverbios 20.20) ". 

Esta referencia explícita de Jesús a Miqueas, nos ayuda a comprender correctamente 
el concepto de Jesús sobre la "espada", "fuego" o "división" (el común denominador de 
todos ellos). 

Es sabido, como dice el comentario citado, que la sociedad israelita tenía un gran 
respeto por la familiar, sus relaciones y estabilidad. Según el pasaje de Miqueas (al 
que hace referencia Jesús directamente en Mateo, e indirectamente en los dos pasa- 
jes de Lucas) muestra claramente que, es la CRISIS MORAL la que produce la división 
en la sociedad israelita. 

Por extensión, cuando Jesús dice traer "división", se está refiriendo a esa "crisis mo- 
ral" que genera quiebres en el seno familiar. Pero ¿es coherente pensar que Jesús 
vino a traer inmoralidad familiar? Evidentemente no. ¿Cómo comprender, enton- 
ces, este pasaje? En el propio contexto más inmediato está la respuesta. 

En Mateo dirá " El que ama al padre o a la madre más que a mí. no es diano de mí 

y el que ama al hijo o ala hija más que a mí, no es digno de mí". 

En Lucas "Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, 
a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo ". 

No es Jesús quien TRAE división. Lo que Jesús esta diciendo es que cualquiera que 
realmente quiera ser su discípulo encontrará incluso "enemigos en su propia ca- 
sa", producidos por la división que genera que unos le acepten y otros no. La 

aceptación de Jesús como salvador personal pone de manifiesto la "inmoralidad 
humana" que en el caso de los "no creyentes" produce violencia, ataques e incom- 
prensión para con quienes aceptan sus ideas. Esa inmoralidad humana no aceptada 
y no transformada por la sangre de Jesús es la causa de división familiar. Son los 

familiares, amigos o personas cercanas que no aceptan su "inmoralidad" (humillación) 
ante la luz de Jesús, quienes generan división atacando a quienes sí aceptan su inmo- 
ralidad y quieren ser limpiados por Jesús. Por ello, Jesús dirá que hay que "aborre- 
cer" a dichos familiares (o lo que es lo mismo, como veremos a continuación, debe- 
mos amarle más a Él, que a éstos últimos en términos absolutos). Esto también permi- 
te comprender lo que significa "llevar la Cruz" (que tal como veremos más adelante, 
hace referencia a la carga que los incrédulos echarán sobre nosotros por se seguido- 
res de Cristo). 



3.3. ¿Qué significa "aborrecer" en este contexto? 

Aborrecer puede significar o expresar, según el modo de hablar semítico, una compa- 
ración estableciendo un contraste absoluto (no relativo). Es decir que frente al amor y 
fidelidad absoluto a Jesús, todo lo demás debe ser "aborrecido". En otras palabras, en 
términos relativos, todos deben amar a sus padres, hermanos, etc., pero en términos 
absolutos y comparativos, el amor o fidelidad a Jesús debe ser mayor. Esta es la idea 
expresada en Mateo 1 0:37: "El que ama al padre o a la madre más que a mí. no es 
digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí" (LBLA; 
destacado nuestro) 

3.4. Cargar la cruz y su relación con la pérdida de la vida por causa de Jesús y 
del evangelio 

Recordad que Lucas 14:26-27 termina diciendo "El que no carga su cruz y viene en 
pos de mí, no puede ser mi discípulo". Esto es muy relevante porque sigue en la mis- 
ma línea del pensamiento que estamos estudiando. 

Primero, Jesús nos dice que por seguirle habrá división, incluso en el seno familiar 
(dado que la inmoralidad se manifiesta claramente ante la "luz"). Segundo, nos dice 
que debemos, en términos relativos, "aborrecer" (o amar menos, en términos absolu- 
tos) a nuestros familiar que quieren ocupar de alguna manera "su lugar". Y ahora nos 
dirá que "carguemos nuestra cruz" también como un "requisito" para el discipulado 
¿Qué significa esto? 

"Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niegúese a sí 
mismo, tome su cruz y sígame . Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el 
que pierda su vida por causa de mí, la hallará". Mateo 16:24-25 (LBLA - destacado nues- 
tro) 

"Y el que no toma su cruz v sigue en pos de mí. no es digno de mí" Mateo 10:38 
(LBLA) 

" El que no carga su cruz y viene en pos de mí. no puede ser mi discípulo" Lucas 14:27 
(LBLA) 

Si os fijáis detenidamente cargar o tomar la cruz, negarse a uno mismo e ir en pos 
de Jesús son los requisitos para poder ser discípulo (según Lucas) y ser digno de 
Jesús (según Mateo). Además, esto implica, en otras palabras, perder la propia vida 

por causa del Maestro para que el la devuelva para vida eterna. 

La nota a pie de página de la VRV95 dice lo siguiente: 

La cruz era un instrumento de tortura, al parecer de origen persa, que los romanos usa- 
ban para infligir la pena de muerte; el condenado mismo tenía que llevar a cuestas su 
cruz o, más bien, la viga transversal de ella, hasta el lugar de la ejecución. Por medio de 
esta imagen Jesús prepara a sus discípulos para enfrentarse a la muerte y hasta 
para considerarse ya muertos respecto de sí mismos y del mundo. Cf. las expresio- 



nes de Pablo en Romanos 6.2-11; Gálatas 2.19; 6.14; Colosenses 3.3-5 (Nota pie de 
página de Mateo 10:38 de la VRV 95; destacado nuestro) 

La cuestión central del discipulado es la VIDA ETERNA de los seres humanos. El re- 
quisito del discipulado es CREER EN JESÚS COMO TU SALVADOR PERSONAL. Es- 
to implica, necesariamente, cargar con la cruz que el mundo pondrá sobre los 
hombres de quienes realmente desean seguirle reconociendo mediante ella que el 
"viejo hombre" ha muerto, o incluso que se está dispuesto a llegar a la muerte física 
por ir en pos del Maestro. 

3.5. Conclusión 

Así, y sólo así, es posible comprender las palabras de Jesús. La "espada", el "fue- 
go", la "división" o "cargar la cruz" son RESULTADOS o CONSECUENCIAS de 
seguir a Jesús por las reacciones de quienes no quieren aceptar su luz, que 
atentan contra quienes sí lo han aceptado (directa o indirectamente). Bajo un pun- 
to de vista estrictamente bíblico, no es correcto decir que la "espada", el "fuego", la "di- 
visión" o el "cargarla cruz" sea una CAUSA del discipulado traída o creada por Jesús o 
por sus seguidores. Esta diferenciación es FUNDAMENTAL y debe quedar BIEN 
CLARA EN LA MENTE DE TODO VERDADERO DISCÍPULO. Los cristianos no tie- 
nen excusa para CREAR división, ni para JUZGAR a los demás. La división es 
una CONSECUENCIA natural del enfrentamiento que "el mal" y sus seguidores 
hace "al bien" y los suyos. 



4. Por tanto id, y haced discípulos 

El pasaje y el mensaje de este epígrafe es el más importante de la semana. 

Lamentablemente el autor comete un error interpretativo y manifiesta una contradic- 
ción en el último párrafo. Veamos en qué consiste. 

"Otra vez, como podemos ver, el discipulado está en acción. Los que llegan a ser discí- 
pulos son los que obedecen, que hacen las cosas que Jesús ordenó. Con estas pala- 
bras, Jesús destruye totalmente cualquier idea de que la salvación es puramente un 
asentimiento intelectual a ciertas verdades doctrinales. Aunque eso es ciertamente 
una parte de lo que implica ser un discípulo, no termina allí. Los discípulos son los 
que siguen a Jesús, y nosotros seguimos a Jesús al obedecerlo, y lo obedecemos no 
para ser salvados, sino porque ya hemos sido salvados por é l". Último párrafo, pág. 
72 

La contradicción es muy clara. Por un lado dice que para ser discípulo/salvo se debe 
OBEDECER y HACER lo que Jesús ordena (primera oración). Luego dice que la sal- 
vación no es meramente intelectual y/o doctrinal. Y termina diciendo que la OBE- 
DIENCIA no es para salvación, sino resultado de la misma. 

Si la salvación no es "meramente intelectual', sino que incluye la obediencia para 
hacer las obras que Jesús ordena ¿cómo es posible que a la vez dicha "obediencia" no 
sea anterior a la salvación, sino consecuencia de esta? El autor manifiesta, quizá in- 



conscientemente, una contradicción muy común entre nosotros. Y lamentablemente su 
conclusión no es aplicable ni a la salvación, ni al discipulado. 

Antes de dar una respuesta a esta contradicción, analicemos el texto en cuestión. 

4.1. Texto bíblico 

"Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado. 
Cuando le vieron, le adoraron; mas algunos dudaron. Y acercándose Jesús, les habló, di- 
ciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced 
discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del 
Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy 
con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Mateo 28:16-20 (LBLA; destacado 
nuestro) 

4.2. Reflexión y análisis 

En primer lugar, debemos aceptar que Jesús se dirige a los 11 discípu- 
los/apóstoles comisionándoles una tarea "haced discípulos". Son ellos, los 1 1 discípu- 
los/apóstoles, quienes debían predicar el evangelio "a todas las naciones" (es válido 
hacer una proyección de la comisión a todos los cristianos de todos los tiempo, sin 
embargo, no debemos apresurarnos a sacar conclusiones antes de comprender el 
propio contexto y mensaje). En segundo lugar, ningún ser humano puede "hacer 
discípulos" si no fuera por la autoridad que Jesús ha recibido en el cielo y en la tierra, 
para luego aplicarlo, según su voluntad, a personas escogidas para cumplir dicho 
propósito. En definitiva, no son los discípulos/apóstoles quienes "hacen discípulos", si- 
no que es Jesús con su autoridad y poder que utiliza como instrumentos a hombres 
escogidos para así "hacer discípulos". Por ello, y en tercer lugar, les indica lo que 
deben hacer "ellos", para que "Él" pueda transformar a la gente en sus discípulos. 
Les dice, "enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado". 

Por tanto, es por la autoridad de Jesús, que a través de la ENSEÑANZA , sus se- 
guidores se transforman en canales que permiten que Él siga haciendo discípu- 
los suyos por todos los tiempos. 

La enseñanza es primeramente un acto intelectual, aunque abarca todo el cuerpo y 
alma de la persona. Además para enseñar es necesario, con anterioridad, aprender. 
Es por ello que Jesús escogió a los 1 1 discípulos/apóstoles. Ellos vivieron con Jesús 
y aprendieron "cara a cara" de sus enseñanzas. Ahora, los discípulos, debían hacer 
lo mismo que Jesús hizo con ellos. La extensión del poder de Cristo durante su vida te- 
rrenal a lo largo de todos los tiempos {"estaré con vosotros todos los días"), es un mi- 
lagro que Jesús hace, por la autoridad que le fue concedida, en cada cristiano dispues- 
to a cumplir su voluntad para extender SU propia presencia sin estar físicamente con 
nosotros. 

Así, cuando uno lee 1 Corintios 12:28, puede percibir que el don del apostolado, pro- 
fecía y de maestro (considerados como los 3 primeros de la lista) están INTIMAMEN- 
TE ligados a la enseñanza. En realidad todos los dones del Señor (incluidos la sani- 
dad, el don de lenguas, el de administración y servicio) tienen un FIN PEDAGÓGICO 
(es decir, de enseñanza o aprendizaje basado en un proceso cognoscitivo). 



4.3. Conclusión 

La salvación es por fe, y sólo por fe. Todo discípulo comienza siéndolo en el mo- 
mento en que manifiesta fe en Jesús como Hijo de Dios. Esta es la constante que 
hemos aprendido en las lecciones pasadas. Recuerda la secuencia que es reiterativa 
en prácticamente todos los casos (incluida tu propia experiencia): 

1 . Te asombras ante la presencia, intervención y amor de Jesús. 

2. Te reconoces pecador y no aptos para estar ante Él. 

3. Aceptas humildemente el "llamado" para seguirle. 

4. Estás dispuestos a dejar lo que haga falta con tal de poder disfrutar de su 
compañía y cumplir con sus deseos. 

Estos cuatro pasos pueden resumirse en el propio acto de fe del creyente. Incluso el 
ladrón en la cruz fue un discípulo, creyente y aprendiz de Jesús. Sus palabras en la 
cruz fueron el resultado de su fe interior, y por tanto una manifestación (obra) conse- 
cuencia de la fe, a través de la cual Jesús transformó su alma. 

Por tanto volviendo a la contradicción manifestada por el autor de escuela sabática, 
toda persona salvada es un discípulo. Y todo discípulo es una persona salvada 

(y a su vez, ésta, es una persona salva). Y por tanto, la obediencia sólo puede enten- 
derse como un "pre-requisito" a la salvación o al discipulado en la medida en que se 
entienda como "disposición a aprender en la fe" (que tiene que ver con una actitud), 
pero no como un "hacer cosas" que muestren o demuestren obediencia. Y por último, 
esa "disposición a aprender en la fe" es un acto "intelectual" (dado que se consigue a 
través de la razón humana) que permite conocer, comprender y aceptar una realidad 
que si bien trasciende la razón, se logra percibir a través de ella. 

Recordad las palabras de Timoteo: 

"Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has 
aprendido y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pue- 
den hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura 
es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para ins truir en 
justicia" 2 Timoteo 3:14-16 (LBLA; destacado nuestro) 

Fijaos la relación directa de la razón (aprendizaje y persuasión) con la "fe en Cristo 
Jesús". Y la connotación intelectual del "enseñar", "redargüir", "corregir e "instruir". 

Finalmente debemos comprender que todo discípulo es una persona que está dis- 
puesta a aprender permanentemente por la fe en Jesús. Esta actitud es considera- 
da como el principio de la obediencia, dado que con dicha actitud la obediencia es un 
milagro que Jesús hace en la vida del creyente. Este milagro tiene lugar gracias al co- 
nocimiento, instrucción o enseñanza de las Escrituras a través de la razón humana que 
aunque limitada para comprender la plenitud de la Verdad, permite al menos concebir 
la grandeza del amor de Dios, y por consiguiente rendirse a sus pies como un ser in- 
digno de tanta grandeza y misericordia. El hombre no puede hacer NADA (ni siquiera 
obedecer) para conseguir salvación o discipulado. Sólo puede tener una ACTITUD de 
"APRENDIZAJE EN LA FE" donde lo intelectual y la fe conforman una misma realidad. 
Éste es el trasfondo de la comisión que Jesús dio a los discípulos/apóstoles y que es 



transferido a todos nosotros. Ellos ayer (y nosotros hoy) debían ENSEÑAR (con- 
forme a los dones recibidos), permitiendo así que Jesús haga SU obra de trans- 
formación para salvación; y vinculación personal para la permanencia en el dis- 
cipulado. 

Blog EscuelaSabaticaASD 



RECURSOS ESCUELA SABÁTICA 

Rolando D. Chuquimia - rdchuquimia@ciudad.com. ar 

http://ar.groups.yahoo.com/group/Comentarios_EscuelaSabatica 

http://groups.google.com.ar/group/escuela-sabatica?hl=es 

Inscríbase para recibir recursos gratuitos para la Escuela Sabática